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  Bienvenidos al Ayudante Online de Altavoces y Cajas Acústicas.

 

   El altavoz es siempre el último paso de la cadena de audio y se encarga de convertir una señal eléctrica en un sonido que podamos oir. El altavoz perfecto no debería tener ninguna pérdida de contenido o calidad del sonido original. Ésto generalmente es muy difícil de conseguir, aunque con algunos altavoces nos acercaremos más que con otros.

  En este Ayudante intentaremos ofrecerte la información necesaria para que puedas elegir el altavoz adecuado a tus necesidades.

  Este ayudante consta de las siguientes partes:

   Introducción
    Tipos de altavoces
    Datos técnicos
    Conexionado
    Tipos de cajas
    Nivel sonoro
    Elección de un altavoz

 

    Introducción

  El oído humano es capaz de oir sonidos con frecuencias comprendidas entre 20 Hz y 20 kHz (un Hz es un ciclo por segundo). Un altavoz debería ser capaz de reproducir adecuadamente este rango de frecuencias. Sin embargo, en realidad ésto es prácticamente imposible. Por tanto, normalmente una caja acústica está normalmente compuesta por más de 1 altavoz (o comúnmente denominado vía) siendo los más habituales los formados por 2 y 3 altavoces (2 y 3 vías). De esta forma, tendremos un altavoz de mayor tamaño para reproducir las frecuencias más bajas y uno o dos más pequeños para reproducir las frecuencias agudas o medias y agudas respectivamente.

Altavoz JBL 2226    Existe una enorme variedad de altavoces. Cada fabricante produce diferentes gamas para satisfacer todo tipo de necesidades: desde un pequeño altavoz para avisos de megafonía hasta sistemas mucho más complejos como los Line Arrays. Sin embargo, todos los altavoces tienen el mismo principio de funcionamiento.

  El altavoz más típico es aquel formado por un cono de papel, policarbonato o cualquier otro material que está unido a una bobina que "flota" en el campo magnético creado por un motor (imán). La señal eléctrica atraviesa esa bobina que al estar sometida a fuerzas magnéticas produce un movimiento del cono del altavoz. Éste produce a su vez un desplazamiento de aire que es el que produce las ondas de presión sonoras que capta el oído humano. El cono del altavoz a su vez está unido al chásis del mismo mediante una suspensión que permitirá que el cono permanezca en su posición de reposo cuando la bobina no tiene señal de excitación. 

Componentes de un altavoz  Dependiendo del diámetro de dichos conos obtendremos altavoces que reproducen mejor unas frecuencias que otras. La regla básica es que cuanto mayor sea el diámetro del altavoz, frecuencias más bajas (graves) será capaz de reproducir. De igual forma, las frecuencias más altas (agudos) se reproducirán mejor con un altavoz de diámetro más pequeño. Esta regla se ajusta a leyes físicas: cuando más baja es la frecuencia, mayor es la longitud de onda y costará más trabajo mover esa cantidad de aire.

  Los tamaños de los altavoces se han estandarizado en la industria del audio y se miden en pulgadas (1 pulgada = 2'54 cm). Así tendremos altavoces de 18" y 15" para graves, de 12", 10", 8", 6'5", 5", y 4" para medios-graves y tamaños más pequeños para los agudos.

  Algunos altavoces están formados por más de un cono para cubrir un mayor rango de frecuencias, encontrándose altavoces con 2 y 3 conos superpuestos (2 y 3 vías).

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    Tipos de Altavoces

  Como hemos visto en el apartado anterior, atendiendo al tamaño principalmente tendremos varios tipos de altavoces:

  Subwoofers o subgraves: son altavoces normalmente de gran tamaño (15" en adelante) específicamente diseñados para reproducir las frecuencias más bajas (entre 20 y 200 Hz normalmente)

  Woofers o graves: suelen ser altavoces de menor tamaño (8 a 12") diseñados para reproducir frecuencias graves-medias (de 100 a 1000 Hz normalmente)

  Midrange o medios: altavoces comprendidos entre 4 y 6'5" y que reproducen frecuencias medias (de 500 Hz a 2 kHz aproximadamente)

  Tweeters o altavoces de agudos: altavoces especialmente pensados para la reproducción de las frecuencias más altas (2 a 20 kHz). Dentro de estos altavoces existen varios subtipos dependiendo del tipo de construcción y del principio de funcionamiento. Así tendremos:

  •   Tweeters de cono: con básicamente el mismo diseño que un altavoz de graves pero en tamaños más pequeños para poderse mover más rápidamente. Los conos están hechos normalmente en seda o cerámica. La suspensión es más rígida ya que el cono no tiene desplazamientos muy grandes (sino muy rápidos) y las bobinas son pequeñas y ligeras (3/4" habitualmente). Su uso actualmente es excaso y exclusivamente en equipos HiFi.
  •   Tweeters de cúpula o dome tweeters: en este caso la bobina se monta a una cúpuda normalmente metálica unida al motor mediante una suspensión de baja compliancia. Los tamaños varían entre 3/4" y 1'5", siendo el más común el de 1".
  •   Tweeters piezoeléctricos: en este caso el tweeter está compuesto por un cristal piezoeléctrico unido a un diafragma mecánico. El cristal piezoeléctrico experimenta alargamientos y compresiones al recibir una diferencia de tensión entre sus superficies.
  •   Tweeter de cinta o ribbon tweeter: este consta de de una película o cinta conductora muy fina (normalmente de aluminio o plástico metalizado) suspendida en un potente campo magnético generalmente conseguido con imanes de neodimio. Una característica importante de estos tweeters es que la cobertura que ofrecen es muy ancha horizontalemente y muy estrecha verticalmente, por lo que son ideales para sistemas tipo Line Array.
  • Tweeter electrostático o de condensador: estos altavoces tienen una estructura de condensador con una placa fija y otra móvil (el diafragma) entre las que se almacena la energía eléctrica suministrada por un afuente de tensión continua. Cuando se incrementa la energía almacenada entre las placas, se produce una fuerza de atracción o respulsión entre ellas, dando lugar a que la placa móvil se mueva creando la onda de presión.
  • Trompeta: un tweeter de trompeta es cualquiera de los tweeters anteriores unido a una estructura en forma de campana o trompeta para controlar la dispersión del mismo y acoplar adecuadamente el diafragma con el aire para conseguir una mayor eficiencia (convierte un diámetro pequeño con alta presión a uno mayor con menor presión en la boca de la trompeta. El tweeter en este caso se denomina motor de compresión (compression driver). Adecuadamente usada, una trompeta mejora la respuesta del tweeter fuera de su eje. Cuanto más grande sea la trompeta, a frecuencias más bajas puede trabajar debido a que el acoplamiento con el aire es mejor. Existen varios tipos de trompetas, como las radiales o las de directividad constante.
Tipos de Tweeters
Tweeter dome Tweeter piezoelectrico Tweeter Cinta Trompeta
Tweeter Dome
Piezoeléctrico
Tweeter de cinta
Trompeta

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    Datos Técnicos

  Las principales características de los altavoces que debemos conocer son las siguientes:

  •   Potencia: Hace referencia a la potencia eléctrica (no acústica) que entra en el altavoz y es la cantidad de energía (en watios) que se puede introducir al mismo antes de que distorsione en exceso o de que pueda sufrir desperfectos. Se puede medir de varias formas, pero la que más nos debe importar es la potencia RMS (Root Mean Square) o potencia eficaz que es la que mide la capacidad del altavoz a sonar en todo el rango de frecuencias durante un largo periodo de tiempo. Esta potencia será la mitad de la potencia máxima y la cuarta parte de la de pico. Para que un sistema funcione adecuadamente la potencia RMS que entregue el amplificador debe ser comparable a la del altavoz a la impedancia del mismo (ver Etapas de Potencia). Recientemente se ha modificado la norma AES y la nueva AES2-2012 probablemente se convierta en la especificación de potencia que ofrezcan todos los fabricantes. Según esta especificación, se excita al altavoz con un ruido rosa con factor de cresta de 12 dB (el factor de cresta es la diferencia entre el nivel de pico y el nivel medio de una señal), usando la impedancia nominal del altavoz. Ésto supone que la potencia calculada ahora será típicamente del orden de un 20% inferiores para el mismo componente respecto a la norma de 1984. Además, ahora el filtrado en los extremos de la banda de paso del altavoz es ahora de 24 dB/octava en vez de los 12 dB/octava anteriores.
  •   Impedancia: es la oposición que presenta el altavoz al paso de la corriente eléctrica. Este parámetro se mide en Ohmios (Ω) y es un valor que depende de la frecuencia, aunque generalmente en las especificaciones se nos indica la resistencia a una frecuencia determinada. Las impedancias normalizadas son 4, 8 y 16 Ω.
  •   Respuesta en frecuencia: la respuesta del altavoz no es plana en todas las frecuencias. Este valor en su forma completa debería ofrecerse con una gráfica para poder ver la respuesta que da el altavoz en cada una de las frecuencias. Sin embargo, normalmente se da el margen de trabajo del altavoz en un margen de variación determinado. Este margen suele ser de ±3 ó  ±6 dB. Esto indica el rango de frecuencias en el que la respuesta del altavoz varía entre +3 y - 3 dB (6 dB de variación) o entre +6 y -6 dB (12 dB de variación). Lógicamente, la respuesta en frecuencia a  ±6 dB será más amplia que a ±3 dB. Por ejemplo, un buen altavoz para voz tendría que tener una respuesta en frecuencia aproximada de entre 80 Hz y 16 kHz, ±3 dB. Este mismo altavoz tiene una respuesta en frecuencia entre 60 Hz y 18 kHz, ±6 dB. Como podemos observar, los valores son bastante diferentes por lo que a la hora de comprobar la respuesta en frecuencia de diferentes altavoces debemos verificar que todas estén indicadas en el mismo margen de variación.
  •   Sensibilidad: indica el grado de eficiencia en la transducción electroacústica. Es decir, mide la relación entre el nivel eléctrico de entrada al altavoz y la presión sonora obtenida. Se mide en dB/W y es el nivel sonoro SPL que ofrece el altavoz a 1 metro de distancia del mismo cuando lo excitamos con una señal de 1 W de potencia (2'83 V sobre 8  Ω). Por ejemplo, en el caso del altavoz anterior tendremos una sensibilidad de 95 dB/W, lo que quiere decir que si enviamos una señal de 1 W al mismo, obtendremos un nivel sonoro SPL de 95 dB a 1 metro del mismo. Debemos tener en cuenta aquí que la escala en decibelios no es lineal por lo que si utilizamos 2 altavoces de 95 dB no obtenemos un nivel total de 190 dB, sino de 98 dB. Es decir, una diferencia de 3 dB se corresponde con el doble de potencia. Por tanto, si tenemos dos altavoces similares uno con una sensibilidad de 95 dB/W y otro con 98 dB/W, para conseguir el mismo volumen con ambos el primero le tendríamos que excitar con el doble de potencia. El margen de audición humano va entre 0 y 130 dB. A partir de 130 dB entramos en el umbral de dolor y a 140 dB aproximadamente se produce la rotura del tímpano. También debemos tener en cuenta que el nivel sonoro se reduce en 6 dB cada vez que se dobla la distancia hasta el altavoz. Es decir, si a un metro del altavoz obtenemos un nivel de 95 dB, si nos separamos a 2 metros (el doble de la distancia inicial) el nivel será de 89 dB. Si nos volvemos a alejar a 4 metros (el doble de la distancia anterior) el nivel medido ahora será de 83 dB. Esto se conoce como ley de la divergencia.
  •   Nivel SPL máximo: indica el nivel sonoro SPL máximo que el altavoz es capaz de entregar sin exceder de un cierto nivel de distorsión. Una especificación correcta debería indicar este valor junto a la frecuencia y la distorsión a la que se ha obtenido. En el altavoz de nuestro ejemplo, su valor es de 118 dB.
  •   Cobertura o direccionalidad: indica la dirección del sonido a la salida del sistema, es decir, el modo en el que el sonido se disipa en el entorno. La mejor forma de indicar esta directividad es mediante un diagrama polar, que representa la radiación del altavoz en los 360º del plano. Sin embargo, normalmente se especifica el ángulo de radiación para una variación de - 6 dB con respecto al máximo tanto horizontal como verticalmente. Siguiendo con el ejemplo que estamos usando, este altavoz indica una cobertura de 90 x 60º. Ésto quiere decir que si nos situamos horizontalmente a 90º del eje central del altavoz tendremos un nivel SPL 6 dB inferior al medido en el centro del mismo.
      Atendiendo a la direccionalidad tendremos altavoces omnidireccionales (radian igual en todas las direcciones), bidireccionales (radian igual por delante y por detrás, pero mucho menos lateralmente) y unidireccionales (emiten su sonido en una dirección concreta no "oyéndose" en otras direcciones). Estos valores se ven claramente en la siguiente imagen:
Diagramas Polares

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    Conexionado

    La mayoría de los altavoces se conectan en dos puntos a la fuente de señal, uno denominado positivo y otro negativo. De esta forma, cuando apliquemos una señal positiva en el terminal + obtendremos un desplazamiento en el cono del altavoz hacia delante. Debemos tener cuidado al conectar varios altavoces en que la polaridad que usemos sea la misma, es decir, que todos los positivos sean los positivos. Esto es debido a que si conectamos un altavoz al terminal positivo y otro al negativo, tendremos una cancelación del sonido (un cono se desplazaría hacia afuera y el otro hacia adentro, provocando una interferencia destructiva en la onda de presión).

  Cuando tenemos que conectar varios altavoces al mismo canal de una etapa de potencia, hay dos formas de hacerlo: en paralelo (cada altavoz conectado con la fuente de señal) y en serie (uno tras otro en la misma línea). Observemos la figura para verlo más claro.

Conexión en paralelo

 Cuando conectamos varios altavoces en paralelo, la impedancia resultante es:

 

{1 over R_{T}} = {1 over R_1} + {1 over R_2} + ... + {1 over R_n},

 

  Por ejemplo, si tenemos dos altavoces de 8 Ω, si los conectamos en paralelo tendremos una impedancia resultante de 4 Ω. Como regla nemotécnica podemos decir que si conectamos en paralelo dos altavoces con la misma impedancia, la impedancia resultante es justo la mitad.

  

Conexión en serie

   Cuando los conectamos en serie, la impedancia se suma:

 

{R_{T}} = {R_1} + {R_2} + ... + {R_n},

 

  Siguiendo con el ejemplo anterior, la resistencia resultante ahora sería de 16 Ω.

 

   Debemos tener en cuenta que SIEMPRE debemos respetar la impedancia mínima de carga del amplificador. Normalmente las especificaciones de un amplificador nos indica la potencia a 8 y a 4 Ω, siendo esta última la impedancia mínima que debemos conectar a la salida del mismo. Si conectamos una impedancia más baja probablemente el amplificador se estropee. Siguiendo con el ejemplo, si en vez de 2 altavoces de 8 Ω conectamos 4 altavoces en paralelo, la impedancia resultante se reduciría a 2 Ω. De esta forma, si conectamos al amplificador tarde o temprano se quemará.

 

Conexión mixta

   Por tanto, siempre que tengamos que conectar más de dos altavoces a un canal de un amplificador habrá que hacer combinaciones de series y paralelos. En este caso, A1 y A2 están en serie y A3 y A4 también. Por tanto, el circuito se puede simplificar al de debajo, en los que la impedancia total será:

 

1/Rtotal = 1/(R1+R2) + 1/(R3+R4)

 

  Si todos los altavoces son de 8 Ω, cada serie tendrá 16 y por tanto la impedancia total volverá a ser de 8 Ω.

  También debemos tener en cuenta conseguir una impedancia resultante adecuada al amplificador, ya que éste no entrega la misma potencia a diferentes impedancias. Por ejemplo, si tenemos un amplificador de 2 canales de 200 W cada uno a 8 Ω, ésta misma etapa a 4 Ω entregaría (teóricamente) el doble de potencia, es decir, 400 W. Si conectamos dos altavoces de 8 Ω en paralelo (con una impedancia total de 4 Ω en este caso) a la salida de la etapa, a cada, ésta entregará sus 400 W, llegando a cada uno de ellos 200 W. Por tanto, el altavoz que escojamos en este caso debe ser capaz de soportar esa potencia.

  Además, tenemos que recordar que si tenemos varios altavoces en serie y se estropea alguno de ellos, no funcionará ninguno de los que estén conectados en serie con él (se "interrumpe" la línea). Si esto pasa con altavoces en paralelo no existiría ningún problema, ya que la impedancia total subiría. En este caso, simplemente, la etapa entregaría menos potencia al subir su impedancia de carga, pero no se estropearía nada más.

  Por tanto hay que elegir siempre adecuadamente el número e impedancia de los altavoces así como la etapa de potencia que los va a mover.

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    Tipos de Cajas Acústicas

  Los altavoces necesitan ir montados en cajas por varios motivos. El principal es que cuando el altavoz se mueve crea una onda hacia delante, pero también crea la misma onda, pero opuesta hacia atrás. Si estas dos ondas se encuentran, se cancelan entre ellas anulando el sonido. Al montar el altavoz en una caja se elimina este problema. La misión de los fabricantes entonces es encontrar el conjunto altavoz-caja adecuado para los resultados esperados.

  Atendiendo a la forma de construcción, encontramos los siguientes tipos de cajas:

  Caja cerrada o sellada: es la caja más básica. Consiste en una caja llena de material absorvente para eliminar la radiación posterior del altavoz. La calidad del sellado influirá notablemente en la calidad del sonido. Tienen un tamaño moderado (cuando más grandes, frecuencias más bajas son capaces de reproducir) y la pendiente de atenuación de la respuesta no es muy pronunciada (12 dB/oct). Sin embargo, la frecuencia de corte no es muy baja con tamaños normales y a altos niveles SPL producen distorsión.

  Caja bass-reflex: posiblemente el tipo de caja más extendido, consiste en una caja cerrada parcialmente con uno o varios tubos (ductos) o "agujeros" de salida al exterior. Este tubo se calcula tanto en longitud como en diámetro para aprovechar la radiación trasera del altavoz y aumentar la respuesta en graves del sistema. Aquí, sin embargo, la pendiente de atenuación es más alta (18-24 dB/oct) aunque tienen buen rendimiento y son capaces de manejar elevados niveles SPL sin distorsión.

  Caja con radiador pasivo: es una variante de la caja bass-reflex que en vez de usar un tubo de sintonía utiliza un radiador pasivo, que no es otra cosa que un altavoz sin motor (imán) ni bobina y que se mueve por la presión producida por la radiación trasera del altavoz principal. El rendimiento suele ser algo menor que con la caja bass-reflex y además son mas costosas por lo que no se usan demasiado.

  Caja de carga simétrica o paso banda: consisten en una caja con una pared interior donde se monta el altavoz, dividiéndose la caja en dos volúmenes. El primer volumen (el que tiene montado el altavoz) es una caja cerrada o bass-reflex ante la cual se establece otro volúmen con un ducto. El sonido sólo sale por dicho ducto. La respuesta en frecuencia es de tipo paso banda con pendientes elevadas (24 dB/oct). La eficiencia de este tipo de cajas es baja y la señal sufre retrasos muy altos. Además colorean el sonido.

Tipos de cajas

  Caja con laberinto acústico: consiste en una caja construída de tal forma que ofrece un "laberinto" a la radiación trasera lleno de material absorvente para eliminarla. Sería equivalente a una caja cerrada con un volumen muy grande. Suelen ser demasiado grandes y costosas.

  Caja con línea de transmisión: es la caja ideal para HiFi y se basa en la propiedad de que en un tubo no se produce resonancia. La pendiente de atenuación es muy baja (6 dB/oct) y puede manejar SPL considerables. La respuesta en graves es buena y produce poca distorsión a alto nivel. Sin embargo, son grandes y caras.

Cajas con laberinto

  Caja exponencial: es una especie de caja bass-reflex en la que se usan trompetas para conseguir niveles SPL más altos. Inicialmente se desarrollaron para los cines cuando no existían amplificadores con demasiada potencia. Hoy en día es raro encontrarlas. Existen básicamente tres tipos: de carga frontal, de carga trasera y de bocina plegada. En la caja de carga frontal, el altavoz está montado en la parte trasera de una gran bocina o trompeta. En las de carga trasera el altavoz va montado en el frente y la gran bocina aprovecha la radiación trasera. En las de bocina plegada, el altavoz se monta mirando hacia el interior de la caja, saliendo el sonido por los laterales del mismo en una especie de doble bocina. Observando la imagen se aclaran estos conceptos.

Cajas exponenciales

  Atendiendo al uso de las cajas las podemos dividir en:

   Cajas con crossover: como vimos anteriormente, es prácticamente imposible conseguir una respuesta en frecuencia completa con un sólo altavoz, por lo que la mayoría de las cajas montan 2 ó 3 altavoces (2 ó 3 vías). De esta forma, la señal de audio entra en un filtro o crossover que se encarga de dividirla en los rangos adecuados para los altavoces, es decir, separa la señal el graves, medios y agudos.

  Cajas "dedicadas": son cajas diseñadas específicamente para reproducir un rango de frecuencias determinado. Así, tendremos cajas de subgraves, de graves, de medios y de agudos. En este caso, para separar la señal de audio se utiliza un dispositivo externo que es capaz de separar las frecuencias adecuadas para cada uno de los altavoces. Este dispositivo se denomina también filtro o crossover. Hoy en día gracias al procesado digital en un mismo dispositivo se integra esta función con otras como ecualización, compresión, limitación, etc. Son los llamados procesadores de altavoces.

  Cuñas o monitores de escenario: son cajas diseñadas especialmente para que los músicos tengan una referencia de lo que está pasando. Tienen forma de cuña para ser colocadas en el suelo y orientadas al músico.

  Cajas de referencia o monitores: son cajas diseñadas para tener referencia a la hora de mezclar un tema musical. Son cajas con respuestas extremadamente planas para evitar que el ingeniero de mezcla realice un ajuste incorrecto en el tema musical que está masterizando.

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    Nivel Sonoro 

  Aunque ya hemos adelantado ligeramente este concepto, lo vamos a explicar ahora más detenidamente. El oído humano "oye" de forma logarítmica, no lineal, tanto en frecuencias como en niveles. Por tanto, para la medida de nivel sonoro se usa el decibelio, que se define como la mínima potencia sonora audible a 1 kHz. Lógicamente esta medida es um promedio, ya que la sensibilidad varía de unas personas a otras. Como ya hemos comentado, el rango de audición humana va entre los 0 y los 130 dB. Un nivel de 130 dB entra ya en el umbral de dolor, y un nivel de 140 dB provoca la destrucción del témpano. En una biblioteca el ruido ambiente es de unos 20 dB. Una conversación normal ronda alrededor de los 40 dB. Una aglomeración de gente producirá unos 50-60 dB. Una aspiradora genera unos 70 dB. Tráfico intenso puede provocar cerca de los 90 dB. Un martillo eléctrico llega a los 100 dB. Un concierto se acercará a los 110-120 dB. Un avión despegando genera los 130 dB.

  Un nivel de 0 dB equivale a 20 micropascales. Una diferencia de 3 decibelios es aparentemente el doble de señal aunque la diferencia de sonoridad sea de 10 veces. De esta forma, para que un sonido se interprete como "el doble de alto", su potencia sonora debería ser 10 veces mayor (10 dB).

  Existen varias referencias para el decibelio. Las más comunes son:

  • dBSPL: nivel de presión sonora. Es la medida para referirse a ganancia o atenuación de volumen. El 0 es 20 micropascales.
  • dBW: la W indica que el decibelio hace referencia a vatios. A un vatio le corresponden 0 dBW
  • dBm: cuando el valor expresado en vatios es muy pequeño se usa el milivatio (mW). Así 0 dBm = 1 mW
  • dBu: expresa el nivel de señal referido a 0'7746 V
  • dBV: expresa el nivel de señal referido a 1 V

  Igualmente si comparamos dos frecuencias bajas, como por ejemplo 400 y 800 Hz, notaremos que la de 800 es más aguda. En cambio, si comparamos una de 6000 Hz con 6400 Hz casi no podremos distinguirlas. Para percibir una diferencia semejante al 400-800 deberíamos comparar 6000 con 12000 Hz. Por tanto, cuando hablemos de frecuencias lo haremos con referencia a octavas o tercios de octava.

  Como ya hemos visto, el rango de frecuencias que puede oir el ser humano está comprendido entre 20 Hz y 20 kHz. Pero además no tenemos la misma sensibilidad a todas estas frecuencias. El oído es más sensible entre 3 y 5 kHz, es decir, a frecuencias medias. Debido a ésto se definieron las llamadas curvas isofónicas (curvas de igual sonoridad) y se definió el decibelio A (dbA) que es una ponderación del nivel real.

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  No importa si eres músico, ingeniero de sonido o promotor de conciertos. La elección de los altavoces adecuados es fundamental para conseguir los objetivos. La elección además no debe implicar el precio del sistema. Normalmente no es tan importante el volumen como la claridad. Con todo lo visto, vamos a intentar darte unos pasos para que puedas realizar una elección adecuada:

   Lo primero que debes tener claro es:

  • Line Array  Line Arrays:

      Son los sistemas más utilizados hoy en día para grandes sonorizaciones, conciertos, etc. Tienen la peculariedad de que sus componentes están diseñados de tal forma que el conjunto crea una onda sonora de tal forma que el sonido parece proceder de un sólo altavoz (aunque se monten 18 o 20 juntos) y su radiación se puede "dirigir" adecuadamente a diferentes puntos para conseguir una gran cobertura a distancias muy grandes. Cada uno de los altavoces tiene una cobertura muy amplia en horizontal (110 ó 120º) y muy poca en vertical (10-15º). Por tanto, para cubrir la zona de audiencia deseada de van apilando unos altavoces debajo de otros hasta conseguir los grados de apertura necesarios. Además, al crear una onda "casi" cilíndrica, la ley de divergencia no se aplica, y en este caso la atenuación de nivel producida al doblarse la distancia es sólo de 3 dB (en contra de los 6 dB de los sistemas tradicionales) con lo que son capaces de "llegar" mucho más lejos sin necesidad de refuerzos.

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